Resumen
El trauma no siempre puede expresarse con palabras.
El rastreo somático trauma ayuda a sanar observando sensaciones físicas (temblores, tensión, respiración).
Funciona dentro de un rango seguro (ventana de tolerancia).
Tiene respaldo científico: estudios muestran que reduce ansiedad, depresión y síntomas postraumáticos.
Beneficio clave: permite sanar sin revivir lo doloroso, fortaleciendo la seguridad en el presente.
El trauma no siempre puede expresarse en palabras. Muchos pacientes, al intentar narrar lo vivido, se desregulan o incluso se sienten atrapados nuevamente en la experiencia. Aquí es donde entra el rastreo somático, una técnica clínica que trabaja con el cuerpo como principal narrador de la historia traumática.
Basado en enfoques como la Terapia Sensoriomotriz y el método Somatic Experiencing (SE) de Peter Levine, el rastreo somático permite atender el trauma desde las sensaciones corporales, sin necesidad de revivirlo narrativamente.
¿Qué es el rastreo somático trauma?
El rastreo somático es la práctica de observar, con atención plena y guiada, las sensaciones que emergen en el cuerpo en el momento presente:
Microgestos
Temblores
Cambios en la temperatura
Tensiones musculares
Ritmo de la respiración
Se realiza dentro de la llamada “ventana de tolerancia”, un rango de activación del sistema nervioso que permite procesar la experiencia de forma segura, evitando que la persona se sienta sobrepasada.
Bases científicas
El trauma suele quedar almacenado en la memoria implícita y en el sistema nervioso autónomo, más allá del lenguaje. Estudios recientes han mostrado que enfoques corporales como SE favorecen la regulación fisiológica, completan respuestas inconclusas de defensa (lucha, huida, congelación) y reducen síntomas de estrés postraumático.
Un ensayo clínico controlado realizado en Dinamarca (Andersen et al., 2017) mostró que pacientes con dolor crónico y PTSD mejoraron sus síntomas tras recibir sesiones de Somatic Experiencing, frente a quienes solo recibieron tratamiento estándar.
Otro estudio randomizado (Brom et al., 2017) encontró mejoras significativas en depresión y síntomas postraumáticos en personas que realizaron 15 sesiones de SE, en comparación con un grupo en lista de espera.
Más recientemente, investigaciones en pacientes con cáncer de mama (Vagnini et al., 2024) confirmaron que la práctica de SE disminuye ansiedad, depresión y angustia, mejorando además la conexión con el propio cuerpo.
Beneficios clínicos
Permite procesar sin retraumatizar: no se centra en revivir recuerdos, sino en observar sensaciones actuales.
Restablece la autorregulación: ayuda al sistema nervioso a volver al equilibrio.
Libera energía bloqueada: favorece que se completen respuestas de defensa inconclusas.
Fortalece el anclaje al presente: el paciente aprende a habitar su cuerpo de forma más segura.
El rastreo somático abre una vía respetuosa y eficaz para quienes sienten que “no pueden hablar” de su trauma. Permite sanar desde el cuerpo, con seguridad, ciencia y acompañamiento terapéutico.
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